—¿Qué demonios…?
Clark sintió un extraño dolor en su cabeza. Incluso experimentó mareos que nunca antes había sentido. Mientras sacudía su cabeza y miraba al frente, innumerables personas se postraban en el suelo. Sólo entonces se dio cuenta de por qué estaba aquí y de la espada que tenía delante.
Hoy fue el día en el que su hermano, el Emperador, fue gravemente herido. Se le pidió que ocupara su asiento por un tiempo, ya que si seguía vacante, sería un gran golpe para el país. Clark extendió su mano. Caminó una corta distancia, pero muchos pensamientos pasaron por su mente.
Lo apoyaban a pesar de que su hermano, que había estado involucrado en la matanza y en la guerra, mató a personas inocentes con la convicción de que dominaría el país. Sabían quién mató a sus padres, pero agachaban la cabeza porque era la única persona para reemplazarlo. Así mismo, reuniéndose en un solo lugar e inclinándose ante él.
«Es lo que quieres, así que no puedes romperlo».
Clark arrojó su espada, y se levantó. Antes de que la lanzara, trató de golpear a su hermano, para obtener la aprobación de todos. Pero cambió de opinión en un instante, como si alguien estuviera controlando su mente.
—Sería bueno hacer un país en el que valiera la pena vivir.
Clark vio muchas miradas que reflejaban asombro. Cuando abrió la puerta para salir del estrecho lugar, se encontró con un caballero que arrastraba a un criminal. El hecho de que se convertiría en Emperador ya se había extendido por todo el castillo, por lo que inclinó apresuradamente la cabeza y fue cortés.
—¿Qué crimen cometió?
—El ex Emperador me dijo que capturara a toda la gente de su pueblo.
—Pregunté por el crimen.
—Eso es…
El caballero, que había estado tratando de responder, finalmente cerró la boca. Sin un crimen, era sólo un objetivo banal e innecesario cazar ese pueblo. Clark arrebató la cuerda que sujetaba el caballero y sin decir nada, la tomó.
—De ahora en adelante, no lo llamaremos pecador sin una acusación clara. Enviaré a este hombre fuera, así que dejen que los otros que vinieron con él regresen.
—Pero…
—Si quieres seguir las palabras del ex Emperador más que las mías, también será un pecado. Déjalos ir.
—Yo… Seguiré tus órdenes.
Mirando al caballero que volvía por donde había venido, Clark observó la cuerda en su mano con la intención de romperla.
—Vuelve a tu país.
—… Te esperaré.
Bajó su postura para comprobar quién estaba escupiendo esas palabras equivocadas. Tan pronto como dobló sus rodillas, pudo ver una cara blanca. Los ojos negros con largas pestañas temblaban con una mezcla de esperanza y desesperación, los labios rojos seguían intentando decir algo.
Clark, que la miraba embrujado, notó que la mujer frente a él trataba de decir algo y sacó su mano. Fue un acto impulsivo. No sabía por qué lo hacía, pero le puso el pelo hacia atrás para revelar su cara.
—Buscaremos a un hombre llamado papá. Así que confía en mí y sígueme.
—Gra… Gracias…
Una sonrisa se extendió como una flor en su rostro cuando la vio llorar, sin haberlo saludado apropiadamente.
Clark no podía entender la razón por la que constantemente miraba su rostro triste, ni la sensación de querer abrazar su delicado cuerpo. Tampoco el porqué, así que actuó según cómo su cuerpo se movía.
Solo quería estar con ella.
—Vámonos.
Todavía no se entendía a sí mismo, pero llevó su agarre hacia adelante. Por dónde se fueron, la luz del sol dispersa se reunía para crear otro mundo.
Créditos:
Traducción: Arwin
Corrección: Inseo
Revisión: Zio y Arwin
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